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EDIMBURGO
Agosto 2.001
Tiempo de estancia: 3 días
Recomendación: Luisma y Rocío de Tres Cantos (Madrid).
Como recomendaciones genéricas, 2: Escocia es muy caro, vaya donde vaya (por entonces 1£ = 270 ptas), por lo que, si no se quiere arruinar, importante es salir de España bien pertrechado de comida (latas y demás; en la frontera no hay problemas). Segundo, llevar chubasquero siempre; las épocas menos lluviosas son junio y septiembre. Además, aunque sea verano, hay que llevar algo de abrigo (algún jersey e incluso chupa).
Día 1: Llegada a Edimburgo
Iniciamos la visita al Castillo de Edimburgo (7,50 £ por persona) al cual hay que dedicarle 3 ó 4 horas. Hasta llegar a él, subiendo por The Royal Mile, uno ya puede ir descubriendo la fantasía que envuelve a esta ciudad, sobre todo si la fecha escogida coincide con The fringe, que es el festival de Edimburgo, durante el cual se pueden ver por la calle representaciones de teatro, bailes, música, y un largo etcétera de shows representados por personas llegadas de todas partes. Justo antes de la entrada al Castillo, en la Explanada, es donde por la noche (de lunes a viernes a las 9,00 p.m.; Sábados a las 7,30 y 10,30 p.m.) se celebra durante esta época del año el famoso Tatto. Su origen se remonta a cuando la ciudad celebró su primer Festival Internacional, en el verano de 1947. El desfile cruzado de gaitas y tambores, en uno de los escenarios más dramáticos del mundo lo convirtió en un éxito instantáneo, y desde entonces se ha repetido. Cada Tattoo se cierra con la aparición del gaitero solitario por entre las almenas del castillo. Nunca se ve al castillo más animado. Difícil es conseguir entradas para verlo por lo que hay que hacerlo con mucha antelación (telf: 0131 225 1188).
Una vez en el Castillo (de abril a septiembre de 9,30 a 6; de octubre a marzo de 9,30 a 5. Tlf: 0131 225 9846) comprobamos que es una fortaleza impresionante y, posiblemente, el más poderoso símbolo de Escocia. En la entrada te ofrecen unos auriculares que sirven de guía auditiva gratis y que vienen en varios idiomas (entre ellos, en español). Durante la visita se irá llegando a la conclusión de que la historia del castillo se identifica claramente con la de Escocia hasta que en el S. XVI se construyó el Palacio de Holyroodhouse (también en Edimburgo). Dejando de lado la historia, se puede contemplar desde sus almenas unas magníficas vistas de Edimburgo.
Una vez cerrado el castillo, vamos a tomar unas cervezas a un garito de CockBurn Street llamado Malt Showel, con nuestros amigos escoceses. Descubrimos que la marcha en Edimburgo consiste en sentarse a hablar con una cerveza en mano (una pinta 2,5 £ = 675 ptas). Como apunte curioso, indicar que es costumbre que cada ronda la pague uno diferente del grupo, por lo que si no eres gran bebedor, estás arruinado.
Cenamos en una especie de chiringuito de comida para llevar, donde por primera vez probamos el mítico Haggis, de aspecto parecido a una morcilla, pero con un sabor más picante. Los ingredientes mejor no los comento.
Día 2: Edimburgo
Partiendo de la base de que caminando, a veces sin rumbo, es como mejor se conoce una ciudad, iniciamos el recorrido por Princess Street, que es una de las calles más concurridas y comerciales. A un lado de la misma se encuentra el parque más famoso de Edimburgo (Princes St Gardens) desde el que hay una magnífica vista de la ciudad vieja. Pasamos por delante del monumento a Sir Walter Scott (287 escalones hasta lo más alto), uno de los escritores más famosos que ha parido Escocia. Subiendo por Cockburn Street hacia la parte más antigua, llegamos a la Royal Mile, la calle más importante de Edimburgo. Desde allí nos dirigimos hacia el Palacio de Holyroodhouse, sin dejar de detenernos en todos los callejones (closes) que surgen y que generalmente desembocan en pequeñas placitas que no aparecen en ningún mapa. De camino hacia el palacio nos encontramos con los siguientes lugares reseñables:
- St Giles´Cathedral: Abarca 1000 años de historia. Magnífica arquitectura, vidrieras y la famosa Capilla Thistle. Visitas guiadas gratis y conciertos.
- John Knox House (2,25 £): Casa medieval, monumento a John Knox y casa de James Mossman, orfebre de María Estuardo.
- Museum of Childhood: Museo dedicado a los juegos y recuerdos de la infancia
- The people´s Story Un museo que cuenta la historia de la gente corriente de Edimburgo desde finales del S. XVIII hasta nuestros días.
- Huntly House (gratuita): casa-museo llena de colecciones del pasado de Edimburgo (cuadros, dibujos, trajes, monedas, maquetas, etc)
Justo antes de llegar al Palacio de Holyroodhouse, se encuentra el nuevo emplazamiento del Parlamento Escocés. El mencionado palacio (6,50 £. De abril a octubre de 9,30 a 17,15; de noviembre a marzo de 9,30 a 15,45. Tlf: 0131 556 1096) se encuentra al final de la Milla Real, a la sombra del Arthur´s Seat. Es un palacio barroco estrechamente ligado al pasado de Escocia y famoso quizás por haber sido la antigua residencia de la reina María Estuardo y el escenario del brutal asesinato de su secretario, Rizzio. Además, es la residencia oficial de la Reina en Escocia, por lo que no abre durante las visitas reales.
Después del palacio subimos al Arthur´s Seat. Hay una buena caminata cuesta arriba de hora y media, pero merece la pena pues hay una espectacular vista de todo Edimburgo y alrededores, más allá de la bahía del puerto de Edimburgo, llamada Firth of Forth.
Esta noche cenamos en un restaurante muy bien montado llamado Jeckyll & Hyde, cerca de Princess Street, donde probamos algo típico del lugar, como la empanada de carne con salsa. No es demasiado caro (tres talegos por barba).
Día 3: Edimburgo
Hoy iniciamos nuestro paseo en Calton Hill donde nos encontramos con diferentes edificios de interés (como el observatorio), destacando el Monumento a Nelson. Es una torre de 143 escalones y desde cuya cima se contemplan espectaculares vistas de Edimburgo (2 £).
Posteriormente nos acercamos a la zona más comercial de Edimburgo (Rose St., George St., Princess St., etc., zona llena de restaurantes). Incluso nos permitimos el lujo de entrar en Jenners. Se dice que si Nueva York tiene Bloomingdales y Londres tiene Harrods, Edimburgo tiene Jenners. Supongo que se referirán al precio de los productos que venden.
Dejando atrás esta zona subimos por The Mound, pasando por delante de La National Galleries of Scotland (entrada gratuita. Lun - Sab: 10 am - 5 pm; Dom. de 12 am - 5 pm; Telf: 0131 624 6200). Nos acercamos al Bank of Scotland. Ubicado en la Oficina Central del Bank of Scotland, The Mound, este pequeño e inusual museo, narra la historia de tres siglos de banca. Se pueden ver monedas, notas bancarias, falsificaciones, cofres de hierro, mapas, etc. Abierto de lunes a viernes desde el 11 de junio hasta el 7 de septiembre, de 13:00 a 16:45. Entrada gratuita.
Luego subimos hacia Lawn Market y entramos en "The Writers´Museum" donde encontramos una mina de objetos relacionados con las grandes figuras literarias de Escocia: Walter Scott (Ivanhoe, Rob Roy), Robert Louis Stevenson (La Isla del Tesoro) y Robert Burns. La entrada es gratuita, aunque como en todos los museos gratuitos que hemos visto, a la salida hay un bote donde puedes dejar la cantidad que tú quieras.
Pasando por George IV Bridge, nos acercamos a la última zona que visitamos en Edimburgo. Paseamos por Grassmarket, Candlemaker, Lauriston place, etc hasta llegar a un gran parque llamado The Meadows. Pasamos por delante del Royal Museo y Museo de Escocia (Chambers St.). Está abierto de lunes a sábado de 10 a 5 (martes hasta las 8) y domingo de 12 a 5 (Adultos = 3 £. Visitantes de 18 años y menores gratis. Entrada gratuita martes de 4:30 a 8:00 p.m., que si lo llegamos a saber...). En esta zona encontramos gran número de tiendas, restaurantes (alguno español) e incluso un cementerio, Greyfriars Kirk, donde está la famosa estatua del perrito Bobby.
Esta noche cenamos en un australiano (en Escocia, cosas de la vida) hamburguesa de carne de canguro (muy rica). Muy asequible para el bolsillo. No recuerdo el nombre pero estaba en la esquina de Grassmarket con West Bow Victoria St.
En definitiva, Edimburgo es una ciudad relativamente pequeña donde tres días son suficientes para ver las cosas con tranquilidad. Lo más sorprendente fue la enorme cantidad de restaurantes existentes y el ambiente que había en las calles, muy influido por la época del año, al ser cuando se celebraba el famoso festival. Además es, sin lugar a dudas, una de las ciudades más bonitas de Europa.
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